
El Rojo mosaico es el canario mosaico por excelencia y cuando se habla en general de la categoría mosaico casi siempre se hace en referencia a este lipocrómico rojo. Tanta celebridad se debe al notable impacto visual que el color bermellón, confinado en zonas bien definidas, crea en contraste con el blanco yeso que recubre el resto del manto. El efecto óptico que la combinación de estos colores crea es muy agradable y muy apreciado por muchos. Esto ha hecho que, con el tiempo, cada vez más aficionados se hayan dedicado a la selección de este canario, llevando su calidad a niveles muy altos. Los otros mosaicos lipocrómicos intentan mantener su paso, pero se hallan a una distancia de alrededor de diez años en términos de selección. Sobre el Rojo mosaico se han escrito muchos trabajos pero mi intención ahora es hablar de mis experiencias con el Amarillo mosaico, canario que crío desde hace años y del que se habla, por lo general, mucho menos.
Mi primer contacto con el Amarillo mosaico fue en el ya lejano 1980. Inicié su selección con pocas parejas. Los primeros ejemplares eran buenas hembras y machos con diversos difuminados, con largas bridas. Los primeros resultados fueron modestos, también por mi escasa experiencia. Después de dos años, compré un macho a un acreditado criador y con aquel ejemplar di un notable salto de calidad. Algunos años después, a pesar de los buenos resultados en los concursos de nivel regional, me deshice de mi cepa para emprender la cría de otros canarios de color. Pero evidentemente mi pasión por el Amarillo mosaico no se había desvanecido. De hecho, en el 2000, renació mi deseo por criar de nuevo mi primer preferido: el Amarillo mosaico. Durante el periodo en que me desinteresé por este canario, la calidad de su categoría había dado pasos de gigante.
Amarillos mosaico que veinte años antes habrían obtenido excelentes puntuaciones, incluso en concursos importantes, entonces se considerarían ejemplares de factura mediocre. Al iniciar mi nueva aventura con los Amarillo mosaico, aparte de procurarme los consejos de los mejores criadores de Rojo mosaico a los que pude acceder, visité los criaderos de los más renombrados criadores de Amarillo mosaico y compré ejemplares más apropiados. Es cierto que lo que compré no era exactamente lo que tenía en mente, porque los mejores canarios raramente están a la venta, pero sí localicé, sin embargo, buen material de trabajo. El objetivo que me había propuesta era conseguir excelentes Amarillo mosaico machos en seis o siete años. La necesidad de utilizar tres líneas selectivas diferentes se debió a la necesidad de exaltar en cada una de ellas, a través de la selección, alguna característica fenotípica, fijándola en la prole.
Cada una de las líneas selectivas estaba formada por un macho de buena calidad y tres hembras con las características idóneas para obtener machos de óptima categoría. La primera línea estaba formada por hembras muy bonitas, blancas, con buenas zonas de elección, pero sin “máscara”. Se trataba esencialmente de hembras con tan sólo ciliar. Siete años antes era impensable encontrar hembras idóneas para la línea macho. El macho destinado para esta primera línea era un intenso, con dorso ligeramente contaminado de lipocromo y sólo un “collar” completamente blanco. La máscara facial era muy amplia, pero no perfectamente delimitada, especialmente en la zona retroocular. Es decir, un canario de trabajo, apto para obtener, sobre todo, hembras de línea macho. Tenía una mancha melánica en la nuca, defecto que no perjudica en absoluto, visto que los ejemplares con manchas melánicas, según mi experiencia, expresan mejor la pureza del lipocromo.
La segunda línea eran canarios que compré porque me sorprendió de inmediato el blanco excepcional que lucían. Por el contrario, tenían el lipocromo de la zona de elección poco aparente, hasta el punto de que algunas hembras podían confundirse con marfil. El macho tenía una talla imponente y un buen plumaje, con máscara no demasiado extensa pero completa, incluso por debajo de la garganta. Las rémiges eran blanquísimas. De esta segunda línea quería exaltar el blanco yeso que manifestaban, pero los hijos obtenidos no se mostraron a la altura de las expectativas. La tercera línea, la mejor, estaba compuesta por un macho sin anilla fija y tenía una mancha melánica en la mejilla izquierda. Presentaba una máscara excelente, con un cierre óptimo en la zona retroocular y corte nítido y regular sobre la cabeza, e inmediatamente después, un blanco yesoso, que se extendía hasta la base del cuello.
Las hembras eran de estructura intensa y un óptimo blanco, pero también éstas estaban dotadas de tan sólo ciliar y ninguna presentaba la necesaria máscara. Después de tres años de selección en pureza de las tres líneas, pude sacar las primeras consideraciones. Una línea procreaba buenas hembras, pero machos mediocres, por lo que la destiné a la selección de la línea hembra, obteniendo buenos resultados en los concursos. Las otras dos líneas se mostraron como las más idóneas pera continuar la construcción de la cepa de canarios de línea macho. Como es sabido, mantener una cepa de alto nivel no es cosa fácil. De hecho, tuve que empezar a introducir ejemplares de otros criadores en mi cepa. Acoplando en estrecha consanguinidad para obtener la máxima intensidad y para tener finalmente hembras con máscara, he provocada la reducción de la talla.
Por esta razón, los ejemplares provenientes de otros criaderos los escojo entre los más idóneos para lograr un progresiva mejora de la forma y la proporción en mi cepa. Pienso que la reducción de la talla se debe a la utilización de hembras de estructura intensa, que tienen habitualmente una morfología más pequeña. Es normal que esta característica se vea reflejada incluso en los machos, porque utilizando hembras de pequeña talla es inevitable que esta característica se transmita también a la prole. La reducción de la talla en los machos debe evitarse, porque los machos de talla reducida, con la cabeza de “serpiente”, tienen poco recorrido en los concursos, al no expresar bien la redondez y amplitud de la máscara. Una última nota: una búsqueda extrema del aumento de los hombros, del obispillo y de la máscara lleva a una contaminación de blanco del dorso.
Trabajando en consanguinidad, sin cruzar las tres líneas de sangre, después de tres años de selección, cada línea había dado sus primeros resultados. Los ejemplares de una línea habían acentuado la intensidad del lipocromo, con buena máscara, pero con ligeros difuminados sobre el dorso, rémiges amarillentas y bridas un poco largas. Otra línea, con un blanco muy limpio, rémiges blancas pero con escasa intensidad, máscara reducida y la variedad poco acentuada. Con la tercera línea, que se mostró la mejor, conseguía reunir una buena intensidad, un óptima variedad, rémiges blancas, una discreta máscara y, sobre todo, óptimos hombros intensos y un buen obispillo. La variedad es la voz más importante en los canarios mosaico. En el amarillo debe asumir una tonalidad limón. Para descubrir la tonalidad justa del amarillo, es necesario observar con atención la estructura de las plumas y seleccionar los ejemplares con plumaje rico en barbas y bárbulas.
Plumas así estructuradas consienten una difusión de los rayos de luz que permite obtener una percepción óptima del amarillo muy frío, casi con tendencia al verde, anulando el efecto de dorado. Uno de los defectos que es necesario reducir al máximo en los mosaicos lipocrómicos son los difuminados amarillentos a lo largo de las rémiges. Este problema hay que atribuirlo, esencialmente, a factores genéticos y sólo parcialmente a errores en el suministro de alimentos que puedan pigmentar las rémiges. Con referencia al aspecto genético de los canarios definidas como “alas blancas”, se han formulado varias hipótesis. La más acreditada es aquella según la cual las rémiges de los ejemplares genéticamente ágata son de un blanco puro. Los ejemplares genéticamente negros están apenas contaminados de amarillo, mientras que los bruno e isabela tienen un reborde amarillo muy marcado.
No está científicamente probado lo que acabo de decir, pero a partir de acoplamientos muy cuidados que he desarrollado con mi amigo el juez Ivo Capellino, experto genetista y colaborador en la preparación de este artículo, hemos podido constatar que la mayor parte de los pequeños nacidos con las rémiges blancas eran de descendencia ágata. La alimentación puede interferir en la pureza del lipocromo en las zonas de elección y hacerlo dorado, pero casi nunca es la causa de que las rémiges se contaminen, salvo suministro de medicinas (Fungilin) durante el embuche, especialmente en las primeras fases de vida o en caso de pérdida prematura de una o más rémiges. Personalmente, alimento todo el año a mis canarios con un mixto a base de alpiste, níger y colza. La dieta la integro con pasta blanda blanca. Durante la incubación, suministro níger y girasol pequeño, puesto a remojo durante seis horas, secado y no germinado. Según mi experiencia, son las únicas semillas que no afectan al lipocromo.
Añado a las semillas remojadas cous cous y pasta blanda seca sin nada de levadura, porque ésta provoca fermentaciones intestinales en los pequeños y disminuye la petición de alimento. Un canario amarillo mosaico debe mostrar su color en su máxima expresión de pureza e intensidad, uniformemente distribuida en la máscara y sobre las restantes zonas de elección. Es en estas zonas también donde un buen ejemplar de óptima tonalidad limón expresará ligeras doraduras. En ellas, de hecho, la estructura de las plumas es pobre en barbas y por consiguiente difícilmente se produce una adecuada difusión de la luz. En los machos Amarillo mosaico es preciso cuidar la forma: la cabeza debe ser redondeada sobre un cuerpo bien proporcionado y delgado, transmitiendo en su conjunto sensación de poder. Una máscara amplia, con un buen cierre, parecerá aún más bonita sobre una cabeza redonda, mientras que perderá atractivo en un ejemplar con una cabeza pequeña y en punta.
El macho debe tener una buena máscara, lo más amplia posible, estar perfectamente delimitada, cerrada, con un límite nítido entre el amarillo y el blanco, sin “muescas”, óptimos hombros y obispillo intenso. El resto, a ser posible blanco, con la excepción de la parte central del pecho. La hembra debe tener buena talla, pecho ancho y cabeza redonda, con máscara incluso en la parte baja de la garganta, a ser posible intensa, bien delimitada, que no desborde por detrás de los ojos, buenos hombros y obispillo intenso y todo el resto del cuerpo blanco, incluso el subplumaje, excepto en la zona central del pecho. Concluyo haciendo mención a un fenómeno que está afectando de forma especial al Rojo mosaico, sobre todo a las hembras, y que se está extendiendo a los Amarillo. Se trata del defecto conocido como “alas separadas”. Debo señalar que el efecto es agradable y hace aún más visibles los hombros.
Pero en algunos casos he observado que el efecto de separación de las alas del cuerpo es exagerado, hasta el punto que determina un porte antinatural. Este exceso lo considero un defecto que hay que penalizar sin ninguna duda, con el fin de inducir al criador a no continuar por este camino.





Ficha técnica Amarillo mosaico
Mutación: acianismo
Comportamiento genético El acianismo es un carácter cuantitativo y poligénico. El amarillo es el lipocromo que constituye el color de fondo del Canario silvestre. Esta variedad debe ser considerada básica con respecto a las formas mutadas.
Efectos de la mutación El acianismo inhibe por completo las melaninas que afectan a la librea y a las partes córneas, pero no a aquellas que pigmentan los ojos.
Características fundamentales Macho - La variedad amarilla debe ser de una tonalidad limón. - La máscara facial debe ser amplia y bien delimitada, como la del Jilguero. - El pecho debe presentar difuminados de pigmento evidentes, pero que no deben extenderse ni a los flancos ni al abdomen ni a la garganta. - Sobre el dorso se pueden tolerar leves difuminados lipocrómicos. - Los hombros, intensamente coloreados, no deben ir más allá del centro del dorso. - El obispillo debe estar intensamente coloreado y ser visible con las alas cerradas. Hembra - La variedad amarilla debe ser de una tonalidad limón. - El ciliar debe estar bosquejado y ser nítido y afectar a la zona retroocular, sin extenderse ni hacia la nuca ni hacia la frente. - El pecho debe estar pigmentado de lipocromo de forma evidente, sólo en la parte central. - El dorso debe aparecer de color blanco yesoso, sin difuminados lipocrómicos. - Los hombros y el obispillo deben ser evidentes, intensos y bien delimitados.
Defectos Macho - Con frecuencia variable, en razón de la modalidad selectiva, algunos ejemplares manifiestan trazas de melanina sobre el plumaje y/o el pico, las patas y las uñas. - Desigual distribución del lipocromo sobre el manto. - Tonalidad del amarillo muy cálida, dorada o, peor aún, anaranjada (contaminada de rojo). - Zonas de elección que se extienden más allá de los límites o son demasiado reducidas. - Hombros y obispillo con presencia de nevaduras. - Máscara facial rota, que no llega al mentón o demasiado amplia. - Evidentes difuminados lipocrómicos sobre el dorso y los flancos. Hembra - Con frecuencia variable, en razón de la modalidad selectiva, algunos ejemplares manifiestan trazas de melanina sobre el plumaje y/o el pico, las patas y las uñas. - Desigual distribución del lipocromo sobre el manto. - Tonalidad del amarillo muy cálida, dorada o, peor aún, anaranjada (contaminada de rojo). - Zonas de elección que se extienden más allá de los límites o son demasiado reducidas. - Hombros y obispillo con presencia de nevaduras. - Falta de pigmentación en el centro del pecho. - Ciliar demasiado extenso hacia la nuca o hacia el pico.
Acoplamientos Amarillo x amarillo
Por lo que se refiere a la categoría, los mosaico se acoplarán rigurosamente entre ellos. Muchos criadores utilizan hembras “de línea macho” idóneas para generar machos que respetan estrictamente el estándar de categoría. Evitaremos los acoplamientos mosaico x nevado porque su selección se basa en parámetros opuestos.
Texto: Daniele Galliano. Créditos fotográficos conservados en el artículo.





