Texto: Gustavo Sánchez Romero Aviario: Augusto Di Gianvito
Nomenclatura y clasificación La especie que nos ocupa, Paroaria coronata, Cardenal gris de copete o Cardenal de creta roja, se distribuye en la región Neotropical y queda englobada dentro del Orden de los Paseriformes, familia Fringillidae, subfamilia Emberizinae. Otras aves de éste grupo incluyen pinzones y gorriones, tángaras, picos gordos, oropéndolas y mirlos del Nuevo Mundo, así como caciques, turpiales, otros ictéridos, y como no, cardenales del género Cardinalis (tres especies distribuidas en Norte y CentroSudamérica). El género Paroaria consta de cinco especies sudamericanas, donde destaca el de Copete rojo, ave relativamente común de hallar en avicultura. Aún así la cría en cautiverio ha de mantenerse para de esa manera contrarrestar el efecto negativo que está teniendo sobre las poblaciones salvajes la captura de ejemplares silvestres. Ésta especie es también conocida en avicultura como el cardenal de Brasil.
Distribución Geográfica Ave nativa del sureste de Brasil, Paraguay, Bolivia, Uruguay y Norte de Argentina (donde está en declive debido a las capturas ilegales). Introducida en Hawai y Maui, así como en algunas islas del Mar Caribe (Puerto Rico).
Biología
Descripción Sin dimorfismo sexual. Ave mediana de unos 19 cm. de longitud y un peso de unos 30-35 g. La cabeza roja es muy característica, así como una cresta y un babero largo y puntiagudo (tanto en machos como hembras). Sus partes supe-
Dcha.: Foto G.Hofmann & C.MettkeHofmann.

riores son de color gris, mientras que las alas y la cola son de color negro. Pico, flancos y vientre de color blanquecino. Los juveniles presentan la cabeza y parte del pecho (babero) de color marrón/ ocre.
Alimentación Principalmente a base de semillas, aunque también comerá insectos, especialmente durante la temporada de cría. Buscan su alimento casi siempre en el suelo y entre arbustos y matorrales.
Hábitat natural Áreas semi-abiertas con árboles y arbustos dispersos, sobre todo cerca del agua. Praderas con abundante vegetación rastrera, bosques y márgenes de los mismos. También en zonas rurales y urbanas, jardines y plantaciones. Sobre muros, paredes y techos de construcciones agrícolas o casas.
Reproducción Ave monógama donde los machos pueden llegar a ser muy agresivos durante la época de cría. En América del Sur, la cría se da normalmente entre Octubre y Noviembre. En América del Norte esto sucede de Febrero a Agosto. Los machos construyen el nido, lo que ayuda a la hembra a elegir pareja. La hembra pone unos 3-5 huevos (casi siempre 2-3). La incubación es llevada a cabo por ella, y dura unos 10 días. Ambos padres alimentan a los polluelos. Estos abandonan el nido, por lo general, a los 15-20 días.
Avicultura
Instalaciones Estas resistentes aves, que pueden llegar a soportar, una vez establecidas, temperaturas de hasta 5ºC, deben ser alojadas en aviarios de unos 4 x 4 m. Éste debe estar plantado con arbustos y
Dibujo: Gustavo Sánchez Romero


pequeños arboles. Si nuestras aves van a estar expuestas a mal tiempo debemos además proporcionar un refugio donde eviten bajas temperaturas asociadas a humedad y lluvia. El cardenal de cresta roja disfrutará de un aspersor habilitado a modo de ducha, cerca de los arbustos, donde se bañará regularmente.
Manejo y compatibilidad Nuestras parejas deberán ser colocadas por separado, evitando alojarlas de manera consecutiva en baterías de pajareras. De ese modo anularemos la posibilidad de luchas entre vecinos, ya que los machos, altamente territoriales, se pasarán el día en la malla tratado de pelear a muerte con el congénere de al lado (agresión intraespecìfica), en vez de concentrar sus energías en criar. No obstante nuestras aves vivirán en armonía con otras especies de pinzones, canarios y pequeños periquitos. En esta especie es muy difícil diferenciar los machos de las hembras, aunque observándolas de manera detenida podremos atisbar ciertas diferencias. El macho normalmente silba, canta y “baila” de manera entusiasta, frente a la hembra, durante el cortejo. Normalmente la hembra también se contonea, aunque de manera menos notoria. Si esto no resulta tendremos que hacer pruebas genéticas para averiguar el sexo. No obstante lo ideal es colocar un grupo de aves juntas en un gran aviario, y que cada cual elija. Colocando un macho junto a dos hembras, anilladas con colores distintos pronto observaremos que ave es la “sobrante”. No obstante deberemos estar presente durante todo el procedimiento de emparejamiento ya que podría desencadenarse alguna agresión grave hacia el ave desplazada. Estos pájaros pueden tornarse nerviosos e inestables, por lo que será necesario alejarlas de zonas ruidosas, muy frecuentadas o despejadas de vegetación. En cautividad pueden llegar a vivir hasta 22 años.


Dieta La comida, como siempre, cuanto más variada mejor. La base estará compuesta por una mezcla de pipas de girasol, mijo y mezcla para canarios. Podemos además añadir pasta blanda rica en proteínas. En cuanto a fruta emplearemos manzanas, uvas y naranjas (en cubos) así como maíz dulce, mezclado con la pasta blanda. Los complejos vitamínicos deben ser espolvoreados unas tres veces a la semana sobre el alimento. Como algo especial podemos incluir la pluma de un calamar o cáscaras de huevos (previamente esterilizados en un microondas). Una vez por semana incluiremos alimento vivo (grillos, gusanos de la harina etc.) así como huevos cocidos. Durante la cría elevaremos las cantidades de este tipo de comida (dos veces/día al inicio del cortejo y durante la construcción del nido) y tres veces/ día tras la eclosión de los huevos.
Cría Los nidos suelen ser más bien precarios, por lo que les proporcionaremos cestitas y estructuras metálicas que pronto recubrirán con fibra de coco y materiales blandos como paja o hierba, hebras de palmera, musgo o plumas. No obstante, si cuentan con abundante material nidificante, podrán construir un nido apto para la cría en densos arbustos o matorrales boscosos. Este será construido(o colocado) a unos 1-1,5 m. de altura. Los machos suelen dirigir a la hembra hacia el nido, y ambos progenitores se encargan de lanzar, lejos de la puesta, el saco de heces que producen los recién nacidos. Criadores prolíficos, si se les proporciona abundante comida y áreas protegidas, los cardenales de cresta roja pueden llegar a criar, de manera excepcional, hasta 10 polluelos (dos puestas de tres huevos y otras dos de dos) por temporada. Aún así la cría puede resultar dificultosa. En una nidada de tres huevos el último pollo en nacer puede ser dos veces menor que el primero en eclosionar (de dos días de edad). Esto hace que el mayor acceda a casi todo el alimento, o acapare una posición privilegiada sobre sus hermanos. Lo ideal será sustituir los dos primeros huevos por unos artificiales y esperar que el tercero sea depositado. Una vez esto suceda podemos poner todos juntos otra vez. De ese modo un número mayor de pollos podrán sobrevivir. La hembra es la encargada de la incubación y deposita unos 3-5 huevos por puesta. Estos son incubados durante unos 13-14 días, abandonando los pichones el nido a los 14 días, aproximadamente. Normalmente ambos progenitores “saturan” con comida viva las
Arriba, pollos de 10 días que ya muestran el típico diseño rojizo en la cabeza y el esbozo de cresta. Izq.: Pareja reproductora en voladera. No existe dimorfismo sexual. Fotos y aviario: A. di Gianvito.


bocas de los pequeños, hasta que no pueden tragar más. Si resulta que hay insectos extra en el aviario los padres darán buena cuenta de ellos. Al emanciparse los pichones no vuelan muy bien, por lo que pasarán unos 10 días en el suelo del aviario. Durante este periodo es importante que no haya recipiente alguno, con agua, de más de 15 mm. en nuestras instalaciones, evitando de esa manera infortunados ahogamientos. Además evitaremos tocar o sujetar a los pichones entonces, actividad que origina mucho estrés a los progenitores, que se mantienen alerta en todo momento. Una vez los pichones se han emancipado, y empiezan a comer solos, pueden tornarse agresivos hacia los propios padres. Por ello, al mes de vida, los trasladaremos a otro aviario.
Aún así se ha observado que algunas aves alimentan a pichones de nidadas posteriores. Durante el primer año los polluelos presentan una cabeza de color bronce/marrón, mostrando cuerpos “regordetes” inflados por plumas un tanto esponjosas. Tras ese primer año adquieren el plumaje de adulto, estando ya listos para la cría. m
Texto: Gustavo Sánchez Romero. Créditos fotográficos conservados en el artículo.





