Por Ivo Ginevra Fotos: Alcedo
Hábitat Benin; Burkina Faso; Camerún; República Centroafricana; Chad; Eritrea; Etiopía; Gambia; Ghana; Guinea-Bissau; Kenya; Mali; Mauritania; Niger; Nigeria; Senegal; Sudan del Sur; Sudan; Tanzania; República de Uganda Ocasionalmente y de paso, se le puede encontrar en Somalia. Frecuenta zonas más bien áridas y prefiere aquellas ricas en matorrales espinosos, donde a menudo construye su nido a la manera de los tejedores. En la naturaleza se alimenta de insectos y de semillas de gramíneas, que busca en el suelo.





No presentan dimorfismo sexual evidente y sólo un ojo muy experto puede captar alguna diferencia. El macho puede llegar a identificarse porque manifiesta una conducta más inquieta e impetuosa que la hembra, que es un poco más confiada. Además, tiene una cloaca más dura, pero no prominente como la de los canarios en celo, por ejemplo. Si se pasa el dedo, la del macho se notará más turgente y en punta mientras que la de la hembra es más blanda y ligeramente retraída con respecto a la del macho. Es pues inútil tratar de buscar diferencias de colores entre los dos sexos.
perfectamente idénticas en ambos sexos. Igual ocurre con el dorso gris, tendente al marrón, con la cola y con las alas. Pecho, vientre y bajo vientre son idénticos y de color blanco sucio. Quizas las bigoteras, que de la base del pico llegan hasta las mejillas, como trazando un diseño circular, uniéndose al color tabaco del cuello y de la parte terminal del diseño de la frente, estén un poco más delineadas, marcadas y densas en el macho; pero en cuanto al color, son idénticas, especialmente en la parte blanca desvaída de la región auricular y oftálmica tan característica en la especie y también en el color anaranjado de la parte alta de los hombros y del cuello.
Presentan ambos una frente punteada de negro, con plumas manchadas de blanco plateado, parecidas a escamas y

Para su cría se puede utilizar un jalón muy intranquilo, por lo que he optado por cerrar el jaulón por sus tres lados , con especial atención al lado en el que se paraban más, y procuré molestarles lo menos posible. Son animales muy poco confiados y al mínimo ruido abandonan el nido para no volver hasta que no cesa el motivo de su sobresalto.
de 120 cm, colocando nidos del tipo de los utilizados para el Diamante de Gould o bien cajas de madera. Son pájaros con un marcado sentido de la territorialidad y los machos son muy belicosos entre ellos, aunque tolera a las otras especies.
La alimentación utilizada es muy sencilla: la mezcla clásica para exóticos y agradecen mucho las semillas inmaduras y las espigas de panizo.
criase. Siempre que puedo evito la utilización de nodrizas y en este caso, la madre natural se preocupó de alimentar a sus pequeños con plena dedicación. En los primeros días en particular, le suministre un gusanos de la harina y polillas del salvado junto con la pasta blanda habitual integrada con pasta para insectívoros. Tras la primera semana ambos progenitores abandonaban lentamente la dieta proteica insectívora para dedicarse a las semillas inmaduras. De hecho, a los quince días alimentaban a los pollos sólo con semillas en remojo para acabar el destete con semillas secas.
Los huevos son parecidos a los de nuestros gorriones, con una coloración tendente al verde sucio, con densas manchas marrones, gris oscuro. Tras una primera puesta, con todos los huevos claros, empezó de inmediato la segunda: cuatro huevos todos ellos fecundos. No es necesario observar los huevos al trasluz para comprobarlo, porque se reconocen de inmediato al ser más oscuros y brillantes.
En mi experiencia reproductiva, se decidieron, para construir su nido, por la cajita de madera para ondulados, con agujero central y el material utilizado para el nido, al principio, un poco basto, tipo hilachas de coco y después, yute, trabajado hasta hacerlo muy suave y apto para acoger acoger los huevos en un cestillo esférico perfecto.
Los pequeños presentan las patas largas y oxidadas y la piel muy oscura. Incluso el plumaje que los recubre es muy oscuro y el diseño se podía apreciar ya desde el nido, así como el típico color del cuello.m
Tras trece días de incubación, nacían cuatro pequeños y dejé que la madre los
Como ya he dicho son de carácter


Texto: Ivo Ginevra. Créditos fotográficos conservados en el artículo.




